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El Cine Buñuel proyecta la recreación cinematográfica del Domingo sangriento en Irlanda del Norte
El Cine Buñuel, dependiente del Área de Educación y Cultura del Cabildo de Lanzarote, exhibirá los próximos días 28 y 29 de mayo, a las 21:00 horas, la película Bloody Sunday, que fue dirigida en el año 2002 por el británico Paul Greengrass y que ha obtenido entre otros premios el Oso de Oro, en le Festival de Berlín 2002 (compartido con El viaje de Chihiro) y el Premio del Público en el Festival de Sundance 2002.
Como su propio título indica, Bloody Sunday recrea los escalofriantes hechos sucedidos en Derry (Irlanda del Norte) durante el domingo 30 de enero de 1972, cuando en medio de un clima social y político convulso, fue convocada una manifestación pacífica pro derechos civiles, a la que se sumaron centenares de ciudadanos de todas las edades y condiciones, en protesta contra el decreto del gobierno británico autorizando los internamientos preventivos. Esta concentración se vio sofocada de manera contundente y desproporcionada por el ejército inglés, arrojando un vergonzoso resultado: trece muertos, catorce heridos... y decenas de jóvenes que, como consecuencia, abandonaron toda esperanza por una vía no armada para la resolución del conflicto e ingresaron en las filas del IRA. La violencia engendra violencia, y la violencia, que no tiene bandera, ganó la batalla.
Parte de la magia del cine reside precisamente en su capacidad potencial para que una historia de ficción mueva los resortes internos del público, comunique, rememore, enseñe, trascienda... y, en ocasiones, le rapte. El nivel de realismo que respira este film es tal que contagia de crispación y pavor al espectador. Ver la película es acudir a aquella manifestación, sentir las balas a tu alrededor, escuchar los llantos y los gritos en tus propios oídos, el gas lacrimógeno nublándote la vista, la amenaza apostada en tu nuca... La matanza de Derry resulta, en manos de Paul Greengrass y su equipo, terrorífica y extenuante, porque consigue que la suframos en nuestras propias carnes. Un logro inmejorable.
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