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"Muerte en Venecia" en el Cine Buñuel
El próximo jueves 9 de mayo, a las 21:00 horas se proyectará en la pantalla del Cine Buñuel una de las grandes joyas de la Historia del Cine: Muerte en Venecia (Luchino Visconti, 1971). La proyección se hará como siempre en 35 mm y en versión original con subtítulos en español.
Muerte en Venecia se convirtió en un clásico desde el mismo momento de su estreno, y no hace sino mejorar con el paso del tiempo, gracias sobre todo a la genial dirección del maestro italiano y a las interpretaciones de Dirk Bogarde y Silvana Mangano. Visconti, que se inició en el neorrealismo como otros muchos directores italianos de su generación, pronto hizo derivar su estilo hacia otros derroteros, centrando su crítica en las esferas de la alta sociedad.
Precisamente, el éxito económico de su película inmediatamente anterior, La caída de los dioses, permitió a Visconti realizar un proyecto largamente esperado, como era adaptar una novela de su admirado Thomas Mann. Concretamente La Muerte en Venecia, escrita en 1911, tras la muerte de Gustav Mahler, y cuyo protagonista, Gustav von Aschenbach, estaba basado en la figura del compositor austriaco, del que conservaba el nombre de pila pero de quien Mann había cambiado su dedicación por la de escritor. En la adaptación de Visconti, Aschenbach volvía a ser compositor, respetando el modelo original, y se añadían episodios recordados del pasado que reforzaban la identificación con Mahler. Todo ello daría la ocasión de emplear su música, que los productores de La caída de los dioses no le habían permitido utilizar en su anterior film, y que aquí se revelaría inseparable de la propia película.
En Muerte en Venecia la acción como tal es mínima, más bien se podría hablar de acción psicológica; el verdadero argumento es lo que pasa dentro de la mente de Gustav von Aschenbach. Aparte de la acción situada en el presente, hay frecuentes "flash-back" que rememoran el pasado más o menos inmediato, y que vienen a sustituir a los monólogos interiores presentes en la novela.
Del compositor Aschenbach sabremos que atraviesa una crisis personal y artística por las rememoraciones que vengan durante la película a modo de "flash-back": su hija ha muerto, un concierto suyo ha sido un fracaso abucheado por el público, y encima ha sufrido un ataque cardíaco. Su colaborador más cercano, Alfred, le dice a menudo que está acabado. Es en estas condiciones cuando decide viajar a Venecia, a ver si el clima favorece su recuperación. Y así comienza la acción de Muerte en Venecia, con la imagen brumosa del vaporetto que trae los viajeros a Venecia acompañado por el sonido del Adagietto de la Sinfonía nº 5 de Mahler, una escena que ha pasado a la historia del cine.
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