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Con estrategia y sin rumbo.
Afinales de los noventa Lanzarote se planteó cambiar de rumbo. Instrumentos como el documento Lanzarote en la Biosfera, Estrategia hacia el Desarrollo Sostenible y los mecanismos de control del crecimiento turístico, como la moratoria, impulsados desde el Cabildo Insular sentaron las bases de un más que ambicioso proyecto de futuro para la isla. Lanzarote padecía los resultados de un modelo económico desmesurado e inédito para su historia, por lo que la necesidad de un cambio se convirtió en un grito unánime de la población conejera. Pasar de la insostenibilidad a lo sostenible fue el objetivo de todos, o al menos de quienes firmaron el documento Lanzarote en la Biosfera y sus patrocinadores. La suerte estaba echada. Ahora, sólo queda comprobar si las autoridades han sido capaces de poner en marcha los programas de Desarrollo Sostenible y si los conejeros han sido los suficientemente adultos como para asumir el reto. Actualmente, a cuatro años de la elaboración del informe, la isla continúa a la espera de cumplir algunos de los objetivos enumerados en el documento de 1998. No obstante, los creadores del plan, un prestigioso grupo de expertos en las distintas materias consideradas claves, son optimistas. En una visión general de lo que acontece en la sociedad lanzaroteña, consideran que Lanzarote ha dado un paso hacia adelante en la contención del crecimiento, "pieza fundamental para la consecución de la mayor parte de los fines previstos", y al mismo tiempo apuestan por la recuperación, renovación y cumplimiento de todos los objetivos planteados en el documento,"y olvidados en el baúl de los recuerdos".
Pacto social por la sostenibilidad
Lanzarote en la Biosfera significaba ante todo hacer un ejercicio colectivo de reflexión sobre lo que se preveía para la isla. Es decir, que lo más importante no eran los compromisos a los que se podía llegar para cumplir uno u otro programa de los que se plantean en el texto, sino hacer ver que era imprescindible cambiar de rumbo. Dar una vuelta en el timón. En ese sentido, se han conseguido cambios, pero también es verdad, y hay que tenerlo muy en cuenta, que de los 27 objetivos y programas planteados en 1998 en pocos se ha podido intervenir. A pesar de todon los objetivos siguen vigentes. Si bien, sus redactores consideran que alguno de estos han quedado desfasados y es necesario modificarlos y replantearlos. Las ocho grandes lineas de acción de la Estrategia de Lanzarote en la Biosfera giraban en torno a una moratoria de 10 años para limitar el crecimiento y poder definir el futuro de forma sostenible, la reconstrucción de Lanzarote como una unidad cultural abierta al mundo, preservando la vertebración y la convivencia social, a la vez que se impulsara una estrategia económica y turística compatible con el sistema insular. En esa estrategia, Arrecife debería construirse como capitalidad en la que se mejorara la calidad de vida de los ciudadanos. Igualmente, la preservación del patrimonio natural y la gestión con criterios de sostenibilidad del agua, la energía, los residuos y el transporte eran piezas fundamentales. Y como último objetivo estaba la creación de un Observatorio Insular de la Sostenibilidad que se erigiese en controlador del proceso.
La moratoria, primer objetivo
De todas estas grandes acciones, sólo se ha emprendido la moratoria. Una moratoria contradictoria ya que en el documento "Lanzarote en la Biosfera" se propuso 8.000 camas turísticas temporalizadas en dos quinquenios "siempre y cuando paralelamente se desarrollen una serie de programas de actuación que orienten la evolución insular hacia bases más sostenibles", especificaba la Estrategia. Ni se fijaron 8.000 camas, 10.000 turísticas y 17.000 residenciales fue el resultado de la Revisión del PIOT ni se han establecido acciones que tiendan a bases más sostenibles. Les remitimos a los datos aportados por el Cabildo de Lanzarote en su Anuario de año 2000. Los grandes fines de la "Estrategia de Lanzarote en la Biosfera" están englobados en siete planes de actuación: El sistema insular Población y Convivencian Cultura y Patrimonio.La Economía Insular, El sistema urbanístico, La Ecologia Insular y Los Sectores Ambientales Clave: Agua, Energía, Residuos y Transportes. En el presente reportaje, primero de una larga serie que pretende analizar "Estrategia de Lanzarote en la Biosfera" analizaremos "El sistema urbanístico", pilar clave del documento por el giran el resto de acciones, realizado por Luis Díaz Feria, arquitecto.
El sistema urbanístico
El sistema urbanístico se erige como uno de los planes clave de la Estrategia. La articulación de un ecosistema integrado sobre la organización territorial insular, fue el objetivo básico de las propuestas contenidas en esta parte del documento "Lanzarote en la Biosfera". Así, los programas de acción contemplan un "Esquema director de ordenación de la conurbación de Arrecife y entorno", " Identiflcación de la estructura urbana del ensanche de Arrecife ciudad", "Plan de calidad urbana de los barrios", "Plan de capitalidad de Arrecife" y "Rehabilitación integral de La Marina y el Casco Histórico". De estas propuestas, resulta paradójico que el Plan de Capitalidad diseñado por el anterior grupo de gobierno de Arrecife, en el que se definían las líneas maestras para la futura construcción de la capitalidad establecida en "Lanzarote en la Biosfera", haya sido olvidado. O un plan de calidad urbana de los barrios, que siguen esperando al término del agravio comparativo histórico con el centro de la ciudad, y con el que se lograría una visión global de Arrecife como centro del contexto territorial insular. Tampoco se han iniciado las acciones para habilitar integralmente La Marina de Arrecife. La Declaración de Sitio de Interés Científico para esta zona, propulsada por el antiguo Consejero de Medio Ambiente del Gobierno Autónomo, Tomás Van de Valle, queda en saco roto en la actualidad. Continúan las intervenciones parciales, Fermina y Museo del Mar entre otras, que impiden la integración de La Marina en la ciudad. A juicio de Luis Díaz Feria, "debemos incidir en planificar la ciudad de forma global, como un todo, y no actuar de forma específica sin orden" afirma el arquitecto. "La ciudad tiene que tender a ser lugar de encuentro y enlace con el exterior a través de la mejora del clima urbano, crear un transporte público en condiciones que resuelva los problemas de tráfico y dotar de referentes simbólicos que expresen la identidad capitalina como fórmula para que Arrecife sea el lugar de convergencia de la isla" son otras bases en las que organizar territorial y urbanísticamente Lanzarote. Según Luis Díaz Feria, el impedimento para caminar en dirección a un equilibrio territorial y urbanístico se centra en que "el motor que mueve toda la insostenibilidad de la isla es el desarrollo desmesurado urbanístico y turístico que tiene lugar en Lanzarote". Feria estima que de esta forma es muy poco probable definir y planificar en condiciones "porque hay que tener en cuenta que el crecimiento urbanístico también afecta a la sostenibilidad de la isla". Uno de los puntos descriptivos de los problemas por los que no se asumen las directrices de la estrategia, pasa por "el crecimiento desorbitado de plazas residenciales, que además de provocar más problemas, impide planificar y gestionar con tiempo".
El futuro urbanístico
El futuro a corto plazo no resulta halagüeño, ya que según Feria "hasta que no se reoriente la Reserva de Inversiones de Canarias, destinada a que los empresarios inviertan sus excepciones fiscales en proyectos inmobiliarios, es muy poco probable que consigamos caminar en base sostenible". En este sentido, es que hay que ponerse a trabajar conseguir medidas legislativas desde el Gobierno de Canarias para evitar convertir Lanzarote y el resto de islas en ejemplos de total insostenibilidad". De ese paso, a la planificación global de la isla como sistema urbanístico integrado en un ecosistema frágil como el de las Islas Canarias, que logre conjugar la actividad económica destinada al turismo con el territorio y con la sociedad canaria.
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