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Con el agua no se juega
La decisión del grupo de gobierno del Cabildo de Lanzarote (PSOE-PIL) de privatizar la planta desaladora del Janubio, en el municipio de Yaiza, asegurando que con esta medida se modernizará y saneará la empresa económicamente, no contenta a los trabajadores de la empresa pública insular de aguas (Inalsa). Empleados, sindicatos, agentes sociales y diversos partidos políticos no dan crédito a los argumentos presentados por los responsables de la Primera Corporación insular para justificar la privatización y convencidos de que la unión hace la fuerza, no han tardado en formar una piña y denunciar públicamente a Inalsa por lo que consideran un "fraude". Todos a una sostienen sin vacilar que "con el agua no se juega" y aseguran que Inalsa no necesita privatizar la planta del sur "ni por razones de producción ni por razones económicas".
En el comité de empresa lo tienen claro. "El precio del agua no sube desde 1984 debido a que el coste de la producción es bajo porque Inalsa posee las infraestructuras, no tiene que pagar amortización y recibe subvenciones estatales". "Por tanto, nadie en su sano juicio se cree que una entidad privada pueda competir con ella en estas circunstancias" ,afirman. Para los representantes de los trabajadores, los planes del Cabildo llevarán a la empresa pública hacia un negocio ruinoso. "Pretenden privatizar la producción y es ahí donde está el negocio", sostienen.
Mala Gestión
Los trabajadores de Inalsa se han presentado ante los medios de comunicación sin pelos en la lengua. Como expertos conocedores de lo que sucede en la empresa van más allá en sus acusaciones y aseguran que lo que falla en Inalsa es el modelo de gestión empleado por los responsables de la empresa. Sobre todo desde que Inalsa comenzó a comprar activos de la empresa Ercros. Según el Comité de empresa, la venta de una serie fincas a bajo precio por parte Ercros endeudó a Inalsa hasta el punto de que en 1995 cerró el curso con un déficit de más de casi 400 millones de pesetas y arrastró las consecuencias de esta deuda durante varios años.
"Mientras que Ercros vendió fincas por debajo de su valor, Inalsa valoró los activos de Ercros en 670 millones de pesetas, cuando existía una valoración anterior de 350 millones de pesetas. Según Interviú, tras esta operación 70 millones de pesetas pasan a manos de una empresa cuyos gestores pertenecen al mismo partido que dirigía Inalsa en aquella época (1995). La misma época en la que Inalsa tiene 385 millones de pérdidas" explicó Manuel Plasencia, portavoz de los trabajadores. El balance de la empresa, presentado por los trabajadores, fue positivo durante 1992 y 1995. En 1996 Inalsa registró un déficit de 385 millones de pesetas, que se redujo a 45 millones en 1997. Una tendencia que se corrigió gracias a una ampliación de capital que sanea la empresa en 1999. La sospecha de que la empresa está mal gestionada no es sólo una idea de los trabajadores, también los representantes sindicales avalan esta teoría. "La empresa está mal gestionada intencionadamente para justificar la privatización", argumenta Ramón Farray , secretario insular de Comisiones Obreras (CC.OO).
Según el personal, la empresa no tenía ningún informe técnico ni económico que acreditara la falta de agua en la isla. Un hecho que, a su juicio, "raya la irresponsabilidad y demuestra la mala gestión a la que se está sometiendo a una empresa tan importante como Inalsa". En este sentido, recuerdan que dos módulos de la planta Punta Grande, con capacidad para 12.500 metros cúbicos, permanecen cerrados porque "no son necesarios, ya que en la isla no hay escasez de agua".
Modelo Público
El comité de empresa concluye en que hay que defender el modelo de gestión pública. "El agua es un bien escaso y necesario para la población en general y para el desarrollo económico y existe la posibilidad de que con la gestión privada, que tiene que sacar el mayor beneficio se aumenten los precios". Actualmente, el precio del agua en Lanzarote es de los más baratos del Archipiélago y está fijado en 73 pesetas sin subvención. También para Orlando Suárez, representante de UGT la privatización de Inalsa afectará al bolsillo de los ciudadanos y en su caso a la economía insular. "Esta operación va a repercutir en el precio del agua", comenta.
Por su parte, Andrés Barreto de Intersindical Canaria coincide con los argumentos de sus compañeros, pero va más lejos al insinuar que "posiblemente al formar un nuevo equipo de gobierno en el Cabildo el PSOE haya cedido ante el PIL la gestión de Inalsa "como precio para permanecer en el Cabildo". "Si es así y se tiene que romper el pacto que se rompa. Mejor ahora y no en ocho meses cuando no haya vuelta atrás", dijo.
En fin, son muchas preguntas sin contestar que los trabajadores y sus representantes sindicales han planteado a los gobernantes y va siendo hora de que se tengan en cuenta, porque los empleados de Inalsa no están solos. El PNC, CC, IUC, AVT, MCD, la federación de vecinos Puente de Las Bolas, El Guincho, El Foro y los empleados del Cabildo entre otros muchos particulares anónimos, apoyan sus reivindicaciones.
El culebrón de Inalsa no termina. Aunque anuncian que se congelarán las movilizaciones de protesta ante la posible privatización de Inalsa durante el verano, los trabajadores de la empresa pública aseguran que no darán tregua al Cabildo y permanecerán atentos a cualquier tipo de operaciones que pretendan emprenderse desde la Primera Corporación.
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