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Herramientas de Trabajo
Poco a poco, Grecia se va acercando, de lo cual me alegro especialmente. Parecía éste un país alejado del resto de los miembros de la Unión Europea y ahora, con la inclusión de Eslovenia en el grupo, se ha acercado cualitativamente. Hace poco, leí que Croacia se prepara para adherirse también a la Unión, y aquí es de donde surge mi motivo de especial alegría. Ahora, en unos pocos años, entrará Croacia y, como les decía, se acercará Grecia. Para conseguir esto, faltará que también se unan Bosnia, Yugoslavia, Macedonia, Albania, ... (probablemente se me quede alguna más), tras lo cual tendremos una Europa unida, y que une.
Exactamente me quería referir a esto último: Europa une. Durante los 90, vivimos una de las guerras más sucias que haya existido nunca, suponiendo que haya alguna limpia, que terminó fragmentando completamente la región balcánica en numerosos pedazos. La ambición nacionalista de Milosevic a finales de los 80 rompió los equilibrios establecidos en Yugoslavia, llevándola hasta el final que todos conocemos: nada menos que 5 países. Y, muy probablemente, dentro de un periodo razonable, estos países volverán a estar unidos, como parte de una gran familia. Y la pregunta es inevitable: ¿por qué tantos muertos? ¿para llegar a dónde? ¿a qué? Pues entiendo que tan sólo a ver cumplidos los planes nacionalistas de determinados descerebrados.
El nacionalismo es una gran herramienta para manejar a las multitudes, sin duda, pero el conocimiento de otras culturas, de otras gentes, invalida por completo su ideología. Todos nos entendemos, nos amamos, sufrimos, independientemente del lugar en el que nacemos, simplemente porque formamos parte de una misma especie, que se enfrenta a los mismos problemas en su devenir diario en mayor o menor medida. Y todo esto nos une, nos asemeja unos a otros. El lugar en el que nacemos nos confiere determinadas cualidades diferenciadoras, pero nunca dejaremos de ser seres humanos. Créanme que estoy en contra de cualquier planteamiento centralista, que en el fondo no es sino otro tipo de nacionalismo, y, desde luego, sí estoy en contra de que me utilicen por hacerme ver que las características diferenciadoras que me dio el lugar en el que nací me hacen mejor o peor que otros.
Quizá recuerden que la Selección Española de fútbol jugó la Eurocopa de Portugal recientemente. Uno de los partidos coincidió con un Pleno en el Congreso de los Diputados. Pues bien, una de las intervenciones previastas no se pudo formular porque un diputado de ERC, partido que parece ser el demonio de los nacionalismos, estaba viendo el partido de España. Pues eso, herramientas de trabajo.
Abelardo M.
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