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La luz que me guía
Lo que venimos padeciendo desde hace ya semanas en San Bartolomé tiene un nombre en nuestras leyes: estafa.
Nuestra relación con UNELCO ENDESA se basa en un contrato mediante el cual éstos se comprometen al suministro de energía eléctrica en unas determinadas condiciones a cambio del pago de unas cantidades. Por lo pronto, los únicos que estamos cumpliendo nuestra parte somos los usuarios. No nos queda otro remedio puesto que si dejamos de pagar, aparece el eficaz operario y nos corta el suministro. Luego, para el reenganche, habrá que pagar lo que ellos quieran.
Desde hace al menos un mes se producen corte de energía eléctrica en San Bartolomé con una asiduidad de al menos uno al día. Cierto es que algún día no hay cortes pero también lo es que en algunos otros días hay hasta cuatro y cinco. Ayer, día 21, hubo dos; es decir, dentro de la media habitual.
Me he puesto a pensar y tengo dos posibles motivos: el primero es que las personas que manejan UNELCO ENDESA son unos incompetentes y, por lo tanto, están incapacitados no ya para saber cómo solucionar el problema sino incluso para saber cuál es el problema. El otro motivo es que se deba a una estrategia bien planeada para forzar a las autoridades a doblegarse a su voluntad para colocar más plantas generadoras, más torretas, más transformadores, más cables aéreos, etc. Estoy seguro de que es uno de estos motivos pero no acabo de decidirme por cuál de los dos tirar.
Pero si bien es cierto que la empresa es una irresponsable tanto sea el primer motivo como el segundo, hay otros irresponsables en esta historia que están muditos, bien arrepollinados en sus poltronas. Me pregunto si los políticos de turno tienen aparatos para minimizar los efectos de los cortes de energía. Porque si no es así, estarán sufriendo lo mismo que yo.
Los políticos en cuyas manos está la posibilidad de dar un tirón de orejas a UNELCO ENDESA no lo hacen. ¿También tendrán la luz gratis, como los otros?
¿Cuánto tiempo permitirán los políticos apoltronados que esta empresa privada nos maltrate y, encima, nos cobre por ello? Supongo que habrá alguna legislación que permita multar a estos sinvergüenzas por cada corte de luz no programado. Pues ya estamos tardando en pasarles la nota.
No se le ocurra llamar por teléfono a averías porque la señorita del otro lado está en Sevilla y nada más conoce Lanzarote de estuvo de viaje de novios hace años.
Esta estrategia de alejar las empresas de los usuarios es también utilizada por Telefónica e incluso nuestra propia Inalsa se apunta a ello. Pobres y sufridos usuarios. Nuestra única posibilidad es esperar a que dentro de esta maraña de incompetentes haya alguien que se acuerde de nosotros. Casi nada.
Jesús M. de León
San Bartolomé
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