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Igualdad, juventud y vejez
Esta parodia de libertad y de igualdad de derechos que tanto ensalzan la denominada izquierda, ahora tiene nuevos padrinos con la autodenominada derecha progresista.
Así pues, por decreto, nos encontramos con una sociedad creada por el capitalismo donde todos somos libres e iguales. Lo único malo de todo esto es que, a niveles colectivos, cada vez hay más pobres más pobres y, a su vez, menos ricos cada vez más ricos. Es una nueva concepción de la epistemología, pero así es hasta en el conocimiento. Somos más iguales y libres de reventar frente a tanto cinismo acompañado de una estupidez más libre e igualitaria y bendecida por los poderes fácticos, pero, donde y siempre y cuando, se tengan en cuenta lo que rige como moral y lo que marca las reglas éticas. La ley y la justicia la imponen las consideraciones económicas. Y éstas llevan al máximo exponente del Sistema capitalista para evitar su derrumbe y aprovechando una tragedia, la del 11/9/2001, para buscar en la locomotora de la industria militar la solución a sus problemas. Un presupuesto que supera en mucho el conjunto del de China, Rusia y el de sus aliados, la propia Unión europea.
Cabe preguntarse cuáles son los objetivos finales del Imperialismo. Fácil es presuponer que el imperio quiere dominar el planeta, en espera de ir a la conquista de otras galaxias, todo en la mente, cuyo denominador común es la psicopatía.
Ahora bien, aunque sobre este fenómeno no soy quien, con rigor, pueda opinar con autoridad, lo que no deja lugar a dudas, es que en esta sociedad, trastornada por los valores del sistema, éste se introduce en todas las capas sociales y en sectores de la mediana edad, para pontificar y descalificar sin ninguna autoridad para ello. Y lo curioso es la amplia acogida en nuestros medios independentistas, donde, por su conciencia progresista, debería haber mayor consideración y enfoques más científicos sobre determinados criterios. Por ejemplo, la edad.
Medir los méritos por la edad, vejez o juventud, sólo los pobres de espíritu pueden usar la fecha de nacimiento. Creo que la edad tiene más que ver con la manera de concebir nuestro entorno social que con la cronología. De ahí el término carca, de carcomido, podrido, falto de frescura mental, etc. Creo que las personas que han perdido interés por nuevas ideas que nos abran camino, sí son "viejos", con quince años o con ciento veinte, con o sin cáncer de próstata. Aquello que limita nuestra curiosidad sí es un signo degenerativo; la tenacidad es un signo de frescura y hay quienes llevamos 70 y 84, respectivamente, años buscando en el cambio necesario: la Independencia. Ahí está la frescura de nuestra desesperada tierra y no vamos a cejar.
Mis antepasados perecieron pero su memoria está viva, ni viejos ni muertos. Hay algo feo y sucio cuando se acusa y se cree tener la razón, hay que tener el coraje de dar nombres y esgrimir las razones de una acusación. Si no, es calumnia y traición, deshonra y prematura vejez de las neuronas. Si se tienen 40 años, o los que fueran, son ancianos al despreciar a quienes pretende compañeros. Al vivir el tiempo o los problemas de nuestros paisanos colonizados somos jóvenes. Sembrar la cizaña te vuelve viejo. Cambiar la injusticia social es ser jóvenes. Atacar a quien mucho ha dado es ser humillantemente viejos carcas.
Elio Rodríguez-Figueroa
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