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Reflexiones de un militante del Partido Nacionalista Canario. El Hierro
Desde el pasado día 23 de Febrero, en la isla de El Hierro estamos asistiendo a la escenificación de una gran ceremonia de la confusión. Y me refiero a ceremonia de la confusión porque quiero ser generoso con sus actores. La definición exacta creo que sería la de representación de una farsa o en todo caso, la de manipulación de la realidad. ¿Dónde se encuentra el origen de esa fantástica actuación?, en el miedo o en el desconcierto que ha causado a AHI la aparición del PARTIDO NACIONALISTA CANARIO (PNC) en esa isla.
En Febrero pasado el PNC celebra su 1er. Congreso Insular del Hierro al que asisten 200 compromisarios. En él se elige a Vidal Zamora como Presidente Insular y se reafirma a Juan Carmelo Padrón, ex AHI, como líder del PNC en El Hierro. Es a partir de esta fecha cuando la agrupación insularista vira la proa y comienza una nueva travesía difícil de entender, a no ser que la consideremos dentro de parámetros como el miedo.
Un miedo basado en la aparición de una organización que rompe la Tripartita (AHI, PSOE y PP) que ha campado a sus anchas durante 25 años; un miedo basado en el aire fresco, inmaculado, que ha llevado el PNC a la Isla; un miedo basado en el cansancio de los militantes de base de los insularsitas; un miedo producido por el trasvase de militantes desde el insularismo al nacionalismo.
Estos hechos han producido un gran malestar a ciertos individuos del Hierro reaccionando de una forma no muy edificante. Se han dedicado a mentir y difamar a personas honradas en los medios de comunicación. Entre otras acusaciones está la de intentar llevarnos los muebles de AHI, ante este dislate sólo queda responder que al PNC no le interesan los muebles ajenos y menos si éstos están apolillados por el mal hacer. Tampoco es de recibo que personas que han decidido militar en el PNC sean objeto de campañas de acoso y amenazas en su trabajo, (para desconfiados: están grabadas) o que sospechosamente no se les renueven sus contratos, cuando su único pecado es el de haber ejercido el derecho que tienen a la libertad de pensamiento.
Por otro lado, y dejando al margen estas cuestiones gravísimas, también asistimos a la conversión de la larva fea en mariposa hermosa. Desde la aparición del PNC en El Hierro, las posiciones y los postulados insularistas han cambiado. El demonio (CC) al que se le atacó en la Moción de Censura por insolidario y apócrifo se ha vuelto Dios, el Lucifer de las barreras electorales se ha convertido en el Padre Salvador de la noche a la mañana. Y por el contrario, el compañero (PNC-FNC) de batallas, el amigo en la incomprensión es ahora el enemigo. Estas situaciones son difíciles de explicar y mucho menos de entender por la gente común, pero ese es un problema que tendrán que resolver los conversos no nosotros.
De todas formas, si nos paramos un momento a reflexionar podemos llegar a entender las razones que han llevado a los insularsitas herreños a estas posiciones contradictorias. La situación política en El Hierro ha dado un giro de 180º y temen por que el lebrillo siga estando lleno con la facilidad de antes. Pero esta situación no sólo se termina para ellos, también para los partidos sucursalistas. El buen hacer de los militantes nacionalistas en la isla ha colocado al PNC en una posición privilegiada en la parrilla de salida hacia el 2003. Somos la fuerza política que decidirá el futuro de las instituciones herreñas mal que le pese a algunos; no digo, Dios me libre, que el PNC ganará las elecciones en dicha isla, eso lo decidirá nuestro trabajo y la voluntad de los herreños, pero de lo que no cabe ninguna duda es de que seremos indispensables para la conformación de mayorías estables.
Ante este horizonte político las distintas organizaciones preexistentes en El Hierro van tomando posiciones, los sucursalistas, PP y PSOE, poco tienen que decir, su origen está viciado, son canarios de bien equivocados de sitio, y los insularistas, los directamente afectados con nuestra llegada a la isla, han comenzado una campaña de lavado de cara que de poco les servirá. ¿Por qué les servirá de poco?, porque son muchos años de gobierno, de un gobierno caracterizado por ser el de unos pocos sobre la mayoría, un gobierno que ha instaurado un sistema de dominio del partido sobre la sociedad, en donde si no perteneces a él tu desarrollo económico y social es prácticamente imposible, un sistema de cohabitación de la Tripartita (PP, PSOE, AHI) en donde nadie se había atrevido a entrar.
Pero miren ustedes por dónde el PNC, ejerciendo su derecho a estar en donde quiera, llega a la isla de El Hierro, y entonces se empiezan a pagar dobles páginas en los periódicos, se organizan consultas internas ficticias, en comités locales inexistentes, con asistencias de afiliados fantasmas para plantearse, entre otras cuestiones, si lo que ayer era el infierno (CC), hoy es el cielo.
En fin, de las actuaciones de los demás que sean los demás quienes las juzguen, de lo que no cabe ninguna duda es de que si AHI confirma su incorporación a Coalición Canaria, el PNC no tendrá más que felicitarse al haber convertido a unos insularistas en nacionalistas. El objetivo del PNC es la Construcción de Canarias y si por miedo a nosotros deciden refugiarse en CC, seguro que allí serán bien recibidos, nosotros, el PNC, nos alegraremos. Que no se olviden en El Hierro que o colaboramos todos o la tajada se la llevarán otros, los sucursalistas.
De lo que nadie tiene que tener ninguna duda es que desde nuestro origen somos un Partido con vocación unitaria, que trabajamos por la unidad de todos los canarios. Somos el resultado de la fusión del Partido Popular Canario (PPC) y el PNC, fundamos la Unión del Pueblo Canario, después la Plataforma Nacionalista Canaria, más tarde Coalición Canaria y por último la Federación Nacionalista Canaria y no descansaremos hasta que todas las organizaciones canarias se encuentren reunidas bajo el paraguas del PARTIDO NACIONALISTA CANARIO.
El PNC, como hace 101 años, se encuentra en el mismo sitio, nuestros amigos son los mismos y nuestros objetivos también. Ni nos convertimos, ni nos transformamos, somos conscientes de lo que el nacionalismo se juega en las elecciones del 2003, y también somos conscientes de lo que valemos, ni más ni menos que 41 mil votos. ¿Qué representa esa cifra si la unimos a otras?, ¿qué resultado surgiría en el 2003 si el nacionalismo canario comparece unido a la cita?, ¿la mayoría absoluta?.
José Ismael Rodríguez Delgado de Molina.
Vicesecretario General del Partido Nacionalista Canario.
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