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El Capitalismo y los dilemas de nuestra sociedad
¿Quiénes crean hoy el "valor", la riqueza? Las contradicciones son tan profundas que las soluciones, los remedios, son aún peores que los males. Pero la razón es siempre la misma, al no querer enfocar honestamente las raíces del problema. A mayores costes, los actuales dueños de las unidades de producción, valor, riqueza, acumulación de capital, tienen peores opciones. Bajan los salarios, lo que desencadena protestas sociales, o reemplazan a los productores por máquinas, creando unas mayores masas de desempleados y, con ello, una sociedad de personas compuesta por un mayor número de cada vez más pobres, y los dueños de las máquinas cada vez menos y más ricos, como vengo apuntando en escritos anteriores. Ello significa menos recursos para cuidar de las necesidades comunes a todos y, con ello, el efecto dominó a nivel social. Es decir, aún mayor debilitamiento de los valores éticos y morales, la inseguridad en el porvenir, la corrupción, la anemia paulatina y la esclerosis en el tejido social, lo que nos llevará a una forma social fascista o, esperamos que así sea, a un profundo cambio revolucionario que nos permita establecer una nueva sociedad con principios más justos, basados en una distribución más correcta de la riqueza, y ello, asimismo, basado en un ordenamiento jurídico encuadrado en normas respetables, en lo ético y moral, que permita a las actividades científicas y de todo orden, realmente ser útiles a todo ser viviente y no a minorías fácticas que deshonran a la especie humana.
Hoy ya la realidad, con la desideologización de los sindicatos, cómplices del sistema, el valor real de los salarios pierde poder adquisitivo o el trabajador tiene que hacer mayores esfuerzos para poder mantenerlo.
Todo esto, está creando una sociedad, particularmente en economías estructuralmente creadas en moldes frágiles, como las de esta Canarias colonial en la cual se crean puestos de trabajo para favorecer contingencias demográficas, que tienen más que ver con oportunismo político, que con la creación sólida de riqueza, mirando hacia un futuro sólido y perdurable, como debería ser el sector diversificado de la agricultura, la industria, adaptada a nuestras necesidades, y el sector educación científica, ajustados a las posibilidades rigurosas de nuestros recursos, bajo un estricto control financiero que elimine todo uso deshonesto y corrupto.
Los ramalazos de la concepción neoliberal-fascista, cada vez se harán sentir más trágicamente y es hora de que los políticos, con visión patriótica, ayuden a corregirlo y no haciendo intervenir, al Estado. El estado es la imagen del poder económico, y es aquí donde se impone el cambio por estado democráticamente popular.
Hoy hablan de libertad, ¿cuál?. Será la de devorarnos, o la de acrecentar la de unos pocos, en detrimento de la mayoría. Es la concepción ultrajante de la democracia. Cada vez tenemos más riquezas para crear más miseria en detrimento de la mayoría que, irónicamente, debería ser ley en el justo reparto de las mismas.
La realidad es que el neoliberalismo ha marcado pautas cada vez más tercermundistas, particularmente en el sector prensa, donde cuatro plumas mercenarias, de mente risibles y poco cultas, intentan crear conciencia peor aún que la creada por el fascismo-franquista en los últimos 45 años, buscando así afianzar en la conciencia nacional canaria que la mejor solución es soportar la ignominia de la férula colonialista.
Ni la OTAN ni los traidores; tampoco España. Sólo una salida digna, la Independencia.
Elio Rodríguez-Figueroa
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