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La liberación de Kabul, sufrida capital de Afganistán
El pasado 15 de noviembre, la capital de este sufrido país asiático Kabul, ha sido liberada de las garras de los fanáticos talibánes y de los Islamo-nazis del arabo-saudí, Ben Laden. Por primera vez en cinco años, el pueblo de la ciudad ha vuelto a sonreir, a cantar, a oir la radio, a ver la TV y sobre todo, las calles de Kabul han vuelto a llenarse de música, y miles de mujeres, jóvenes y mayores, han llenado de nuevo calles y plazas, dando a la ciudad ese aspecto bullicioso y oriental que tanto encanto tienen las ciudades orientales.
Miles y miles de mujeres, en este día han lanzado a la basura o quemado, las horribles y degradantes burkas, que los locos y fanáticos estudiantes de las escuelas del Islam, los talibanes barbudos y los islamo-nazis árabes mercenarios del psicópata Bin Laden, les habían reservado o las habían condenado. Ni en los tiempos más obscuros del Islam, jamás se había visto una cosa parecida, ni el paroxismo paranoico de estos fanáticos llegó a tanto, a no ser que para ciertos grupos ultra-reaccionarios, la religión se haya convertido en un enfermedad cancerosa..... que hay que estirpar.
El mal llamado gobierno talibán que ha gobernado Afganistán e imperado hasta hace unos días en Kabul, había dictado una serie de normas dedicadas a las mujeres, que la mayoría de la opinión pública desconoce por lo que es bueno recordarlas y son las siguientes,
1) Prohibición de leer el Corán si no es acompañadas por un hombre.
2) Prohibición de montar en bicicleta o en moto.
3) Prohibición de hacer deporte y entrar en un centro deportivo.
4) Prohibición de trabajar fuera del hogar.
5) Prohibición de salir sola a la calle; obligatoriamente debe ir acompañada por un familiar varón.
6) Prohibición de ir a un comercio donde hay comerciantes varones.
7) Prohibición de ser vista o tratada por un médico varón.
8) Prohibido hablar o dar la mano a otros hombres que no sea su marido.
9) Prohibido tomar un taxi sola o conducir un coche.
10) Prohibido hablar en la radio o en la TV.
11) Prohibido reir en alta voz o poner música en la casa.
12) Prohibido reunirse con gente o amigos durante las fiestas.
13) Prohibido asomarse al balcón de su casa.
14) Prohibido vivir en una casa con balcones o ventanas transparentes.
15) Prohibido fotografiar, filmar o hacerse fotografiar o filmar.
16) Prohibido ir los baños públicos.
17) Prohibido trabajar, hacer estudios o ir a la escuela, niñas o mayores.
18) Prohibido pintarse las uñas de las manos o los pies.
19) Prohibido salir de la casa sin la burka.
20) Prohibido ir al cine, teatro o cualquier espectáculo público.
La mayoría de estas prohibiciones estaban castigadas con penas de latigazos, arrancar las uñas pintadas con tenazas, penas de lapidación e incluso se llegó a linchar públicamente a algunas mujeres que habían infringidos estos preceptos, como el caso de una madre que cogió el coche de su marido para llevar a su hijo herido al hospital y que fue linchada ante la puerta del hospital cuando la descubrieron.
No puedo menos que reproducir aquí, al hablar de estas degradantes obligaciones que le han querido imponer para siempre a las mujeres de Afganistán, lo que acaba de decir la señora Dña. Farahnaz Nazir, dirigente de la Asociación de Mujeres Afganas en el exilio: “ Si las mujeres pudieran leer el Corán, ellas mismas, aprenderían que, no hay nada en el Islam que diga que las mujeres, no tienen los mimos derechos que los hombres ”.
¿ Comprenden ahora, los lectores, porque estos locos de dios no quieren que las mujeres lean el Corán ?.
Como en mis años en que asistía a muchas reuniones internacionales representando al MPAIAC y a Canarias, en Asia, Africa o Europa, tuve la ocasión de conocer y tratar a multitud de mujeres afganas, allá por los años finales del 60 y 70 a 78, antes de la llegada de los talibanes y de los locos de dios, que me hablaban de su país e intervenían libremente y a cara descubierta, para exponer los problemas de su patria y de los derechos y aspiraciones de libertad e igualdad entre las mujeres y los hombres y como podían expresarse en su país y ganar parcelas de libertad a pesar de la religión, tengo la obligación de recordarlas y partir una lanza en su defensa, para que se comprenda la explosión de alegría de estos días en Kabul. Entre todos los demócratas y los que luchamos por las libertades de los pueblos y de las personas, debemos luchar por que esta horrible situación de odio y de discriminación hacia las mujeres, no vuelva a reproducirse en Afganistán y creemos que el nuevo régimen que se establezca en el país no debe ser apoyado o aprobado por la Comunidad Internacional, mientras no se respete los derechos de las mujeres, de los niños y niñas, haya igualdad absoluta de sexos y se respete la libertad de conciencia y de expresión, poniendo todo esto en la nueva Constitución que debe regir el país.
Tenerife 22 de noviembre del 2.001.
Fdo.: Antonio Cubillo Ferreira.
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