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El gentilicio, la gaita y el pendón
Escuchando el otro día las noticias, me entero de un nuevo panorama de esos que acostumbramos a ver entre los grupos que componen el consistorio del ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, donde en uno de sus plenos, se presenta una proposición del grupo socialista con el fin de aprobar la necesidad de un gentilicio para nombrar a las personas nacidas en el municipio capitalino. Aquí, parece que no hay otros verdaderos problemas. Pero estas son costumbres que tienen muy arraigadas los partidos españoles aquí en Canarias para aculturizar a nuestro pueblo.
Esta iniciativa que cuenta con la admisión del resto de los grupos, excepto en la terminología del gentilicio: palmenses, a mí me parece esto algo así como quien le busca un nombre a un perro o gato, puesto que no parte de su verdadera toponimia: Guiniguada, que es como llamaban nuestros antiguos al lugar. Zona esta, donde se impone el Real de Las Palmas y posterior y actualmente, Las Palmas de Gran Canaria.
Quiero decir con esto, que si fuéramos a buscar la etimología al gentilicio deberíamos llamarnos: Guiniguaderos o Guiguiguadenses, por lo que habría que cambiar lógicamente el topónimo Las Palmas. Aunque esto parezca que no tiene mayor relevancia, la tiene. Por lo que se pone de manifiesto el ejercicio de aculturización colonialista que se emplea desde la toma de las islas hasta la actualidad.
No olvidemos que hace poco en Corralejo-Fuerteventura, se levantan los majoreros contra la intención del Sr. González Arroyo, alias “Marqués de Las Dunas”, cuando este, a paso de castrense y música gaital a falta de pendón de la conquista, quiere dar inauguración a la “Avda. de Galicia” en detrimento de la de Corralejo, como pedían los de allí naturales. No sé que fondo tiene que tocar esto para decir ¡basta ya!.
Isidro Santana.
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