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Una luz de esperanza
Una luz de esperanza es la que hoy ha brillado en mi corazón. Por un momento dejé de sentir el odio y el asco hacia esos que con las banderas de los conquistadores bailaban y cantaban en torno a esos dioses de la muerte. (perdon para los creyentes).
Y digo bien. Yo también soy creyente, sí, lo reconozco. Creo en la existencia de un dios único para todo el mundo y para todos los pueblos.
Creo en una fuerza divina que algún día nos llevará junto con los canarios que desde tiempos inmemorables lucharon contra una gente extranjera.
Creo en ALCORAC, creo en él aunque no se si por convicción o por necesidad. Posiblemente por las dos cosas.
Creo en un ALCORAC padre de todos los hombres buenos y de las razas nobles como la guanche, y pueblos nobles como el que formamos los descendientes de los guanches, descendientes ya sea por sangre o por sentimiento.
Yo me siento guanche, sí. Cuando voy a mis cumbres, cuando voy a Ansite, cuando voy a La Rama, y también cuando veo a esos canarios traidores que con sus banderas me llenan el corazón de pena e inundan mi espíritu y mi alma de tristeza, pero tras estos sentimientos surge esa voz INTERIOR que todos los patriotas tenemos y que nos pide fuerza, temple, convicción y sobre todo JUSTICIA y VENGANZA.
Sí, compañeros, yo soy creyente. Pero no creo en la religión, sea cual sea. A nosotros nos ha tocado esa que llaman la cristiana. Bajo ella yacen cientos de hombres y mujeres que lucharon con sus vidas en contra de un Dios y una religión que más que un sentimiento de paz y de confraternidad da aspecto de un gran imperio construido con muertes, torturas y guerras.
Dónde estaban esos santos y esas vírgenes cuando aquellos canarios morían en manos de los españoles.
Yo no creo en ellos y menos en las personas que se pliegan ante ellos.
Viendo hoy la television he vuelto a revivir esos sentimientos. Primero pena y desolación, luego asco, para más tarde sentir odio. Luego llegó esa voz que me pide que luche y que sueñe, esa voz que pide venganza.
Esas banderas canarias dan un suspiro de esperanza, pero tambien de reflexión.
¿ES SUFICIENTE?
Desde luego tiene mérito mantenerse "correcto" ante esos bailes entre banderas españolas y esas imágenes puestas (¿o debería decir impuestas?) en su día por asesinos.
Yo no podría estar ahí.
A veces, compañeros, para abrir una puerta no basta con un pequeño golpecito; a veces hace falta un puñetazo y un golpe que salga de ¡dentro!.
Para abrir nuestra puerta hace falta mas que un buen puñetazo.
Desde aquí quisiera cerrar los ojos e imaginarme a cientos de canarios enfrente de esa celebración y que con su fuerza y empeño logran boicotear tan horrendo festejo. (por lo menos conseguir que desaparezcan esas emponzoñadas banderas rojiguarras)
PUEDE QUE ESE SUEÑO LLEGUE ALGUN DÍA.
Pero hasta entonces, invito a nuestra gente a fiestas como La Rama. En días como hoy siento una gran necesidad de que llegue ese día y volvamos a honrar nuestra fiesta con esas bellas banderas tricolores.
Hasta entonces.
Creyente
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