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Este lunes, ven al pleno
A dos meses de darse por finalizada la presente legislatura, el Cabildo Insular ha guardado para estos días una de las decisiones más complejas de todo el ejercicio, una apuesta cauta y sigilosa que puede desclasificar de un solo plumazo un total de 25.000 camas
Un gesto, que es una declaración de intenciones, un puede ser, que emerge en medio de una coyuntura preelectoral marcada por la manifestación del 27 de septiembre.
Desde el sillón de gobierno, se pone una prueba de fuego para ese posicionamiento populista de muchos de los actores de la vida política insular, que venían haciendo suyo el grito de septiembre. Actores sin pruebas y sin obras, que se apuntaron al éxito fácil, imitando sin rubor la táctica de ese Vicente que sigue a la gente.
Pero sucede, que el 27 de septiembre es más que una concentración de masas, es un hito en la memoria colectiva que necesita ser refrescado. Necesitamos volver a ese segundo después de que concluyera el acto, a ese instante hermoso en que nos dimos la vuelta e iniciamos el regreso a casa, esa fracción de segundo en la que por fin vimos que esto depende de nosotros, de todos nosotros.
El diez de febrero, a las siete y media de la tarde, será de nuevo el instante siguiente, en vez de volver a casa, agarra los bártulos, convence a la parienta, enfila tus pasos al edificio amarillo y entra al salón de plenos.
Por carambolas de la vida política, el lunes diez, a las siete y media de la tarde, se planteará en el salón de plenos del Cabildo, una propuesta inédita que quiere desclasificar de golpe 5 millones de metros cuadrados.
Una apuesta de futuro que hace llegar los gritos de septiembre a la sala de mandos, en la que siempre se han tomado decisiones menos relevantes, menos atrevidas, menos comprometidas y más fáciles que ésta.
Para que acudas, se celebra un pleno a las siete y media de la tarde, a puertas abiertas. Para que te impliques, para que veas quien vota, quien se abstiene, para que entiendas que diez mil personas no van a ningún lado, si luego los encargados de tomar las decisiones no hacen caso.
El lunes supone una oportunidad para curiosos, para encariñados con la Isla, para damnificados, para beneficiados, para votantes, para no votantes, para saber quién nos representa, para saber quién no nos representa.
El lunes tenemos todos una cita con el futuro más próximo, a dos meses de una contienda electoral en medio de un instante intenso y complejo que puede ayudar a que la Isla deje de ser tan contradictoria.
A.C. Achitacande.
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