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¿Dónde están los artistas?
Por Myriam Ybot.
Lanzarote es tierra de artistas. No sólo florecen con primaveral abundancia, imbuidos de los cuatro elementos, tierra, aire, agua y fuego y marcados por la indeleble huella del gran maestro César Manrique. Además, sobre este lienzo de cenizas negras se instalan decenas de creadores de otras latitudes, quienes según ponen el pie, caen heridos por el rayo divino de la inspiración. No exagero, La Casa de la Cultura Agustín de la Hoz tiene copada la programación de sus salas hasta mediados del 2001, y esos meses restantes no han sido ocupados ya porque el concejal quiere tener margen de actuación por si le llega alguna oferta que no pueda rechazar. Imagino que de forma parecida ocurre en el resto de los espacios para el arte de Lanzarote, algunos de los cuales son clubes y sociedades reconvertidos en galerias ante la inusitada presión expositiva. Así pues, dado el ingente número de artistas naturales o residentes en Lanzarote, muchos de los cuales viven o tratan de vivir de su trabajo, no entiendo cómo se convoca un seminario sobre arte latinoamericano contemporáneo, con la presencia de Nelson Herrera Ysla, comisario de la Bienal de Arte de La Habana, y aparecen dos creadores y a la vez ponentes y un disetiador por todo público especializado. No conozco al tal Nelson, aunque según la presentación de la organizadora, la pintora Rufina Santana, este señor ha convocado en la capital cubana por siete años consecutivos el evento de arte considerado de mayor relevancia de Hispanoamérica, además de ser director de la Fundación Wilfredo Lam. Imagino el bochorno de la buena mujer cuando se encontró con el salón de actos vacío. A cinco personas, además de a las butacas y los muros de la Biblioteca Insular dedicó también el catedrático de Arte de la Universidad Complutense de Madrid, Antonio González, su docta conferencia sobre el Paraíso. Probablemente, mientras hablaba, se preguntaba a santo de qué había interrumpido él sus vacaciones. Quienes no se preocuparon de interrumpirlas, en caso de que, por precepto, todos ellos veraneen en agosto, fueron los artistas. O só1o contemplan sus propios ombligos-trabajos o no entiendo nada. ¿No está el arte sometido a una constante evolución? ¿No es beneficioso para los creadores conocer la obra que se hace en otras latitudes, en otros contextos, bajo otras filosofias...? ¿Cómo es posible que la inauguración de la muestra de arte público, organizada por la Fundación César Manrique, se convirtiera en un éxito de asistencia y al día siguiente, ante la oportunidad de escuchar a los protagonistas hablar sobre sus trabajos, no apareciera ni un alma? Los intelectuales y los artistas no aprecian a nadie. El día que los intelectuales y los artistas apreciemos a alguien querrá decir que se nos ha fundido el ego y ese día dejaremos de ser intelectuales y artistas". Cuando Manuel Vázquez Montalbán puso en labios de uno de los personajes de "Los Mares del Sur" tan rotunda afirmación, me pareció excesiva, generalista, vacua. Años después empiezo a pensar que, tal vez, tenga algo de cierto. Y valga esta profunda decepción para incluir a los aspirantes a creadores, a los estudiantes de Bellas Artes y de Artes y Oficios, supuestamente de vacaciones y con nulo interés por completar sus conocimientos si no es a cambio de créditos. En fin, mientras haya gente preocupada y con sensibilidad para seguir organizando actos como el seminario Artistas mirando al oeste, habrá esperanza. Hasta que se cansen.
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