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De misses y serpientes estivales
Por Myriam Ybot.
No es por no ir, si hay que ir se va. Pero nadie puede discutirme que dos certámenes de Miss Lanzarote al año, más los concursos municipales y algún que otro que nos caiga arriba, del tipo Chica Interviú, que amenaza con estabilizarse en el calendario de ramilletes-de-belleza-el-jurado-lo-tiene-difícil, son demasiados para el cuerpo de cualquiera. La polémica creada en torno a los certámenes paralelos y los municipios-sede paralelos, si sus resultados son valederos para el Nacional, (suena a carreras de caballos), si el nombre es o no lo de menos... se ha convertido en un auténtico culebrón veraniego. Y que me perdonen diseñadores y delegadas regionales, pero la trascendencia de todo ello es irrisoria. En estos tiempos de pertinaz sequía, que diría el otro, con huelgas médicas salvajes, con ex trabajadores atrincherados ante su ex fábrica y con proyectos turísticos que amenazan los últimos reductos de naturaleza casi inexplorada de la isla, todo este asunto de las "niñas", la pasarela y las coronas de vidrio barato me resulta, más que intrascendente, frívolo.
Parece ser, según opinan todos los implicados, que la ambición por el vil metal ha empañado el sencillo y amable concursito de belleza. Unos aseguran que la Lindes quiere hacer daño a la isla que le ha dado el sustento durante tantos años; otros, que los intentos de linchamiento público de la mamá de la artista son racismo puro, -he llegado a oír mencionar al Ku Klus Clan, vive Dios-; estos, que si el Consistorio de Yaiza ha pagado millones para hacerse con el certamen y con sus famosos, aquellos, que en el fondo, es una guerra de diseñadores versados en el arte de la manipulación, además del de la fina puntada, para obtener el control del vestido-de-noche-del-pase-final. Hasta las otrora inocentes niñas se transformaron en arpías ávidas de sangre el pasado año, para denunciar un supuesto tongo en la elección de Miss Lanzarote, fraude negado hasta la saciedad por el Ayuntamiento, la organización y la empresa patrocinadora de la ganadora. Imagino que ver a Helen Lindes convertirse de la noche a la mañana en bella oficial, dama de honor de Miss Universo y sonrisa inexcusable en las fiestas de alto copete de la sociedad marbellí, ha removido el ansia de fama de muchas candidatas, que no quieren ser menos.
Grandes dudas me asaltan que, de no ser desveladas, me mantendrán navegando en el proceloso mar del desconcierto. ¿Por qué Miss Lanzarote debe pasar por el concurso Miss Las Palmas, doblando las dificultades de alcanzar el plató del gran Nacional, si no sucede así con las candidatas de Las Palmas y Tenerife? ¿Es otra nefasta consecuencia de la doble insularidad? ¿Por qué no se saltan este incómodo escollo, ahorran una pasta a la sufrida empresa patrocinadora y se presentan directamente a uno de los concursos capitalinos, como hizo Helen? ¿Conseguiremos saber el nuevo apelativo para la más guapa del certamen de San Ginés o el concejal se decidirá por un símbolo, tipo Prince? ¿Logrará Titerroygakat que los lanzaroteños retiren el saludo a Miss España 2000 y a su mamá? ¿Dejará en venganza la Lindes jr. de ejercer como la mejor embajadora de Lanzarote, como se ha comentado en las altas esferas del Gobiemo regional? , ¿Logrará desbancarla el risueño Jorge Javier de Rumore, rumore, que no perdona fin de semana sin dejarse caer por tierras conejeras y además, presume de ello por la tele? Todas las respuestas y muchas más, la próxima semana en LA ISLA. Cada día... más perpleja.
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