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En pie de huelga
Por Valentín Auyanet.
El 14 de octubre de 1999 el aeropuerto de Guacimeta se convirtió en un auténtico caos. Los guagüeros del transporte discrecional se habían puesto en huelga exigiendo mejores condiciones laborales y salariales. Coincidió también en esas mismas fechas otro paro de los trabajadores (fundamentalmente trabajadoras) del servicio de limpieza del aeropuerto de Lanzarote. Afortunadamente, el entonces consejero de Centros Turísticos Miguel Angel Leal conseguía abortar in extremis las movilizaciones que, también en esos días, tenían previsto los operarios de los Centros. Sin embargo, los guagüeros y la limpieza fueron a la huelga y las repercusiones para el sector fueron cuantiosas desde el punto de vista económico y de imagen de Lanzarote. Más de 500 turistas tuvieron que dormir en el aeropuerto un miércoles para poder salir a tiempo el jueves. Se produjeron altercados entre los guagüeros y los coches camuflados de agencias de viajes, hoteles y touroperadores que trataron de sacar a hurtadillas del aeropuerto a los sorprendidos turistas que llegaban durante los días de movilizaciones. El entonces presidente, Pedro de Armas, autorizó a todos los taxistas de la isla a operar en los días de huelga para intentar agilizar el traslado de los visitantes. No hubo servicios mínimos porque no hay obligación de tenerlos. Finalmente, la mediación del consejero de Turismo y Transportes, Juan Carlos Becerra, del director general de Trabajo, Juan Ramírez, del consejero de Turismo insular, Mario Pérez, y del director insular de la Administración del Estado, Francisco Cabrera, sirvió para que la huelga se desconvocase y que las partes, empresarios, trabajadores y representantes sindicales, se sentasen a negociar los flecos del convenio colectivo en materia de seguridad, jornada laboral, horas extras, etc.
Dos años después la situación se repite: la Federación de Comunicación y Transporte de CCOO en Canarias ha anunciado una huelga para los días 19, 20, 21 y 22 de julio; es decir la próxima semana, de jueves a domingo. Y todo el mundo se ha puesto a temblar porque las guaguas discrecionales transportan al 90 por ciento de los turistas que llegan o salen de Lanzarote. En la retina de las autoridades ya está grabada y congelada la imagen del aeropuerto de Mallorca hace un mes aproximadamente con los turistas acampados y soportando las altas temperaturas gracias a los chapuzones en las fuentes aledañas al recinto aeroportuario. Comisiones Obreras ha metido miedo en el cuerpo a la patronal, pero sobre todo a las autoridades Autonómicas y al propio Becerra. Ya están negociando, pero lo curioso de esta cuestión es que un subsector terciario puede poner en jaque la propia economía insular y regional. Es una piedra en el camino pero muy molestosa. Es sólo una minicrisis que hace tambalear los cimientos del monocultivo turístico. Mientras tanto, el sector primario ha certificado ya su defunción, por lo menos la pesca. La ganaderia está con un pie dentro y otro fuera. De hecho hay prevista para el próximo lunes una movilizaci6n ganadera, con cabras incluidas, frente al Cabildo Insular.
Y la agricultura, qué les voy a contar que no sepan. No sólo está dejada de la mano de Dios sino que además va a tener un nuevo año de sequía y se esperan unas pérdidas en Lanzarote superiores a los 1,000 millones de pesetas. Y qué hacen nuestros políticos: constituir gobiernos en los que un mismo departamento autonómico se encargue de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación. Departamento que además siempre ha sido tratado como una "maría" que nadie quiere ocupar. De hecho cada vez que hay una crisis, el consejero de turno es cesado por el presidente. Sólo hay que recordar los casos de Rafael de León o de Guillermo Guigou. Y esto sucedía cuando en Europa se estaba negociando un nuevo tratado de pesca con Marruecos. La política en Canarias está orientada hacia el turismo y las subvenciones van a parar a los que montan hoteles, eso está más claro que el agua. Nadie quiere apoyar al sector primario porque no es negocio. Y encima, el Gobierno canario nos quiere hacer ver que el desarrollo sostenible es construir hoteles de calidad, campos de golf y puertos deportivos. Para mí ese desarrollo sostenible, tal cual está planteado, lleva aparejado una crisis insostenible para el resto de los sectores. Y algún día lo pagaremos. Mientras tanto, si no hay acuerdo, el verano se presenta calentito en lo laboral. Sólo hay que pensar que según los datos de AENA, el pasado mes de junio pasaron por el aeropuerto de Lanzarote casi 365,000 personas. Imagínense lo que puede suponer un paro del transporte discrecional.
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