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Carta del Director. El interés general
Por Agustín Auyanet
Con esto de paralizar temporalmente la concesión de licencias para construir camas turísticas hemos ido ganando algo en la defensa del interés general. No cabe duda de que la decisión del Cabildo de Lanzarote de revisar el Pl0T obedeció en su día a la canalización del sentir popular mayoritariamente favorable a que desde las administraciones públicas se ejerciera un control sobre el crecimiento turístico. Una vez conocido el dato estadístico en torno a ese sentir popular el siguiente paso era realmente el complicado: ¿Quién le ponía el cascabel al gato? Enrique Pérez Parrilla, presidente del Cabildo, se lo puso a sabiendas de que el empresariado turístico iba a poner el grito en el cielo, y en los tribunales, como así ha ocurrido.
La moratoria regional ha seguido lógicamente los mismos pasos, aunque su ámbito de aplicación y su articulación legal sea lógicamente más complicada. Tras una prospección sociológica realizada por el Gobierno se comprobó que efectivamente los canarios queremos dejar de construir más apartamentos y hoteles. El Ejecutivo de Román Rodríguez cogió también el toro por los cuernos, a pesar de las excepciones, y dio el paso en aras a controlar el crecimiento turístico privado desde el ámbito público. En ambos casos estamos hablando de que nuestros políticos han primado el interés general al interés particular o empresarial. Y eso, como mínimo, hay que valorarlo en su justa medida. Se han quedado cortos, pero ahí están las iniciativas.
Pero al Gobierno canario le ha salido mal. Primero le 1lovieron las críticas del empresariado grancanario que exigía que junto a la moratoria turísticas había que aplicar otra de cargos públicos, de grandes superficies, etc. La iniciativa empresarial ha propiciado la primera gran derrota del Gobierno al decidir el Tribunal Superior de Justicia de Canarias suspender cautelarmente el decreto de la moratoria. Y rápidamente, y como bien apuntaba Paco Pomares en La Provincia, el Gobierno apaga el fuego con más gasolina. Vuelve a aprobar un nuevo decreto más restrictivo todavía. Decreto que me congratula, pero que nuevamente será recurrido y previsiblemente, suspendido.
Y todo esto sucede porque el Gobierno canario no ha podido consensuar en el Parlamento una ley de medidas urgentes que regule el crecimiento turístico. Y no puede hacerlo porque es un Gobierno en minoría a pesar del respaldo parlamentario del PP. Un apoyo que en este caso se ha convertido en clave del fracaso de la moratoria turística. El PP no está dispuesto a aprobar una ley de medidas urgentes que impida la construcción de hoteles de cuatro y cinco estrellas cuando no lleven aparejadas infraestructuras de ocio.
Si Canarias tuviese un Gobierno con mayoría estable, la regulación del crecimiento turístico hubiese tenido ya rango de Ley. Eso dendiendo lógicamente de quien o quienes tuviesen esa mayoría estable. El amparo legal a la moratoria permitiría acabar con la doble moral de algunos alcaldes. El de La 0liva (PP) dice que "desarrollo sí, pero no sosteniblen"; el de Mogán (CC) amenaza con conceder licencias de construcción, etc. Y estos por lo menos son claros a la hora de manifestar su disconformidad con la medida, pero es que hay otros que no dicen nada y mientras tanto: Licencia va y licencia viene. En fin, con esto de la moratoria turística me han dado el día, y no precisamente el de Canarias.
"LA INICIATIVA EMPRESARIAL HA PROPICIADO LA PRIMERA GRAN DERROTA DEL GOBIERNO AL DECIDIR EL TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA DE CANARIAS SUSPENDER CAUTELARMENTE EL DECRETO DE LA MORATORIA"
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