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Empresarios y políticos, amistades peligrosas
Quien más quien menos sabe perfectamente que el empresariado hotelero de Lanzarote, agrupado en ASOLAN, siempre ha tenido muy buenas relaciones con el consejero de Turismo del Gobierno canario, Juan Carlos Becerra, o al menos con la cúpula de la patronal turistica. Y digo con la cúpula porque todos sabemos que en ASOLAN hay un sector disidente con la gestión de la actual directiva hasta el punto de que en las últimas elecciones de la Asociación se presentó una candidatura alternativa a la de Rafael Lasso, actual presidente.
Sin muy buenos resultados para los disidentes, por cierto. Y esas buenas relaciones entre politicos y empresarios son positivas pero hasta cierto punto. El hecho de que Juan Francisco Rosa, uno de los promotores turisticos más importantes de esta isla, sea copropietario junto a Becerra y Pedro de Armas, actual consejero de Gesplan, de la nueva sede de Coalición Canaria en Lanzarote no es asunto baladi. Es la evidencia en grado supremo de que la amistad o el interés que les une es muy fuerte. Esto nos lleva a preguntarnos si esa amistad tan palpable puede haber tenido algo que ver a la hora del otorgamiento de licencias turisticas en Lanzarote por parte del Gobierno canario. Y si esa amistad ha tenido también algo que ver en la nula actuación que ha tenido el Ejecutivo de Román Rodriguez en relación con las obras del puerto deportivo Marina Rubicón, promovido por Juan Francisco Rosa y Rafael Lasso, entre otros. Nula actuación en el sentido de no paralizar las obras cuando era evidente que se estaba cometiendo un delito medioambiental y la construcción se habia iniciado sin licencia de obras. Y también deberiamos preguntarnos si esa amistad ha tenido algo que ver en la concesión de subvenciones a empresas turisticas.
Es lógico que yo como periodista me haga estas preguntas que se hará también cualquier ciudadano de a pie que esté preocupado por el crecimiento de Lanzarote y por la voracidad depredadora del turismo. De hecho, las primeras reacciones a la noticia que hoy publica La Isla están en la linea de asegurar que lo que era vox populi ha quedado evidenciado tras esta información. Juan Carlos Becerra tiene que dar explicaciones a los ciudadanos sobre el tipo de relación que mantiene con Juan Francisco Rosa, hasta qué punto ha llegado esa relación y de qué forma ha afectado la misma en su gestión diaria al frente de la Consejeria de Turismo y Transportes del Gobierno de Canarias. Mucho me temo, de cualquier forma, que la explicación derivará hacia la inexistencia de hechos delictivos en la operación de la nave de Coalición Canaria. Algo que es evidente.
Pero yo me pregunto, ¿es ético que el mayor empresario turistico de Lanzarote y el consejero de Turismo del Gobierno, también de Lanzarote, sean copropietarios de la sede de Coalición Canaria en la isla?
En fin, que, como ya titulamos en portada, esto de la politica a veces es algo parecido a la premisa de los mosqueteros, salvo que en el caso que nos ocupa no hay solidaridad sino mucho mamoneo.
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