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"Nomeimportaculismo"
Por Adrián Morera (Santa Cruz de La Palma).
La toxina más venenosa y nociva que el tumor canceroso del colonialismo, día a día, semana tras semana, mes tras mes..., etc., por más de cinco funestos siglos, ha estado segregando constantemente en el cuerpo de nuestro pueblo, es el guanajo y mentecato "nomeimportaculismo" de nuestras gentes, que, como el virus del SIDA, acaba paulatina e inexorablemente con las defensas de nuestro paisanaje, haciéndolos mansos e indiferentes bobalicones, frente a la acción destructiva de nuestra identidad, así como frente al canivalizado medioambiente y naturaleza de nuestro Archipiélago. Esta es la imagen real del carisma social de este pueblo nuestro, plagado -al sentirse impotente frente a la tiranía colonial- por el síndrome del canario aplatanado, como las incesantes oleadas de españoles que nos invaden pronto nos hacen ver, al mofarse, con oprobio, de nuestro gentilicio, por su insolidario pasotismo babieca en la defensa de su propio territorio. Es por ello por lo que nos subestiman y, en consecuencia, nos discriminan descaradamente en nuestro mismo suelo a la hora de solicitar empleo, como todos estamos viendo y sufriendo, por el manifiesto fatalismo derrotista y por pazguatos. Un factor que determina lo anteriormente mencionado es, sin duda alguna, el adoctrinante sistema educativo al que, sin ningún escrúpulo, se somete a nuestra juventud; sistema inadecuado para nuestras necesidades en el Archipiélago y de ínfima calidad a todos los niveles y que, el vil colonialismo que nos domina, depredadoramente usa como arma devastadora para castrar a nuestro pueblo de sentido nacionalista, tan vital para nuestra supervivencia, despersonaficándolo y emasculándolo de su propia identidad para así poder mantenernos eternamente cautivos. Una clara manifestación del pasotismo y de la aculturación colonialista, a la que estamos sometidos, la tenemos en las Universidades y Escuelas superiores de las Islas; verdaderos templos del plagio, donde, con fervor, se hace culto a la mediocridad, produciendo, graduación tras graduación, de titulados estériles de imaginación y sin capacidad para la investigación ni creatividad alguna que haga posible desarrollar los conocimientos que recibieron hasta avanzar a nuevos parámetros. De ahí salen las promociones de profesionales gansas y carentes de patriotismo que pasarán a formar castas o elites sociales totalmente alienadas y alejadas del pueblo llano al que, supuestamente, tendrían que servir. Periodistas de "nómina", auténticos lacayos de la desinformación, que constantemente intoxican a nuestras gentes en sus columnas de opinión. Otros, para esbirros de la política que, aberrantemente, pasarán a engrosar las filas de los partidos colonialistas que nos oprimen; todos serviles papanatas a los dictados de sus amos de la metrópoli, o "Península" como cretinamente y sin sentido del ridículo ni rubor alguno denominan. A los coterráneos que pudieran sentirse aludidos, les repetiré un adagio recientemente oído en boca de un campesino criollo en Colombia: ¡El que es pendejo al cielo no va, pues, lo "joden" aquí y lo "joden" allá!.
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