Lanzarote

La UD Lanzarote se reencuentra con la victoria (3-1)

La Unión Deportiva Lanzarote se acercó al objetivo de la salvación tras imponerse al San Isidro por tres goles a uno (3-1) en un partido intenso y vibrante, en el que los dos equipos se jugaban su ser o no ser en la categoría. El técnico rojillo, Paco Gutiérrez, había advertido a los suyos acerca de la peligrosidad del encuentro ante el equipo tinerfeño, sabedor que un exceso de confianza podía pagarse caro. Y lo cierto es que así fue.

Los rojillos saltaron al césped con mucho orden, se apropiaron del balón y comenzaron a atacar en oleadas hacia la portería rival. Fruto de una de esas jugadas, Aníbal conseguía adelantar a los suyos consiguiendo su séptimo gol de la temporada. Fredrik sirvió un corner desde la derecha que el delantero centro rojillo acertó a cabecear al fondo de las mallas ante al alegría de la parroquia local. El gol, lejos de aportar un plus de tranquilidad a los rojillos, espoleó al conjunto entrenado por Gabriel Leis, que adelantó líneas buscando el empate. Un gol que llegó en un despiste de la zaga local, que no acertó a parar a Suso, el mejor de los suyos, y se vio forzada a hacerle un claro penalti. Machicado lo lanzaba ajustado a la base del poste haciendo inútil la estirada de Alberto y poniendo las tablas en el electrónico (1-1). El gol aturdió a los locales, que sufrieron más de lo previsto hasta el descanso, ya que los del sur de Tenerife disfrutaron de varias ocasiones que pusieron el “¡uy!” en la grada. Por eso, el descanso fue bien recibido por los jugadores de Paco Gutiérrez.

Tras el descanso, el técnico rojillo revolucionó el choque haciendo ingresar en el campo a Brenes, que se hizo el amo del centro del campo, y a Toñito, que llevó peligro en el ataque. Después de un par de aproximaciones claras, llegó el gol que volvía a poner por delante a los locales. El canterano Óscar recogía un servicio al corazón del área y tras controlar el balón con temple, lo alojaba en el fondo de las mallas. Era el 2 a 1 que hacía justicia a lo visto sobre el terreno de juego. Tras el gol, Brenes comenzó a hacer jugar a los suyos y el nivel de juego ascendió. El balón fue rojillo y las ocasiones se sucedían ante Moisés. Sin embargo, hubo que esperar hasta el suspiro final para conseguir el gol de la tranquilidad, aunque la espera valió la pena. Brenes, el mejor de los rojillos, lanzó una falta desde una esquina del área que se alojó mansamente en la red tinerfeña tras tocar el palo corto. Fue un gran gol que, además, sirvió para sentenciar el partido. Sin mucho más, se llegó al final del encuentro.

El Lanzarote consiguió tres puntos fundamentales, que le acercan un poco más a su objetivo de la salvación ya que alcanzan los 41 puntos. Los rojillos viajarán el próximo domingo a Fuerteventura para disputar un encuentro trascendental ante el Pájara.


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