Lanzarote

Gobi y Opo

Gobierno y oposición, ¿Saben algo de algo?. La sarracina de Tiannamen, la matanza en Plaza de las Tres Culturas (Méjico 68), los sanfermines del 78, los pánicos de masas en estadios y aglomeraciones diversos, o no les suenan o les resultan aromáticos. Cuando acaben con todo lo acabable de los vascos, Gobi y Opo podrían demandar, por su gusto y razón, y por bodyfitness, a los americanos que pudiendo hacerlo no eligieron Tokio en vez de Hiroshima o Nagasaki para su estreno nuclear, a los aliados que dejaron algo de Dresde sin arder y a Italia medio entera, tampoco lo de Gernika fue tan largo, caramba, y todo así.
Junio lo salvó el fútbol, pero los sanfermines fueron un contubernio oficial absoluto, citando al toro contra dirección desde el ayuntamiento, engañando a la masa del rehenato ciudadano, sacando a prensa que Pamplona sería un hervidero de uniformada y de paisano, y saldándose la cosa con algo de encapuchados bateadores y una amnistía para la ciudad que pasó la fiesta en el banquillo, y aun no se
ha enterado de que ni Gobi ni Garzón necesitaban otras obras que las del Tostado para hacer su trabajo.
Media Guipúzcoa se planta en San Sebastián en las regatas, y el mar quita mucho sitio. Si por una pequeña mani rutinaria, pidiendo legalidad para los presos de ETA, que cruzó los jardines de La Concha, -hubo otra mani idéntica, autorizada y celebrada en paz, en Pamplona la semana anterior, y Pamplona es Roma pura y dura- carga la erzaintza, hubiera habido un estrago; y eso, ni lo quería el T.S.
de Justicia cuando no autorizó la mani, ni lo tolera el Ordenamiento Jurídico patrio de las Españas, que dice que para cazar moscas no hay que matar personas.
Pobres Gobi y Opo, ahítos de despacho, ajenos a la calle, desnudos de ilusión, casi a fin de temporada, con lo bien que les hubiera venido seguir convirtiendo en plaga todo lo que tocan y ver familias por el suelo y porrazos en el velo del paladar de los transeuntes y la sangre vasca entre los tamarindos para culpar a vascos contra vascos.
Es repugnante ver a Gobi, Opo y corifeos infinitos cebados ganaderilmente, plantear responsabilidades contra quien actuó mejor que Dios de bien, pero molestando planes de traición, de extorsión a la paz ciudadana más intocable, en momentos sagrados, para colmo.
Gobi y Opo, desde la calle imitan a los radicales del último medio siglo, el jaiak bai borroka ere bai (fiesta sí, lucha tambien),
pero la cagan porque no les queda adversario, es necio el elefante imitando el baile del ratón. Que decidan de una maldita vez qué quieren
ser.
Iñaki Desormais

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